María Helena Ibáñez, psicóloga y terapeuta

Soy María Helena Ibáñez, licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid, terapeuta Gestalt y máster en Terapia Sistémica Constructivista.

Acompaño procesos terapéuticos individuales, de pareja y familiares. También desarrollo formación, talleres y espacios de supervisión para profesionales y personas interesadas en el acompañamiento, la psicología y el crecimiento personal.

Mi forma de entender la terapia parte de una idea sencilla: no se trata de imponer caminos ni de dar respuestas prefabricadas, sino de crear un espacio seguro donde cada persona pueda explorar, comprender y transformar aquello que necesita ser mirado.

Una mirada humanista, gestáltica y sistémica

Trabajo desde una mirada integradora que une la terapia Gestalt, el enfoque sistémico y una comprensión profunda de los vínculos humanos.

Me interesa especialmente cómo cada persona se relaciona consigo misma, con su cuerpo, con sus emociones, con su historia, con sus figuras de apego, con las personas importantes de su vida y con el contexto en el que vive.

La terapia ofrece un lugar donde poder mirar aquello que duele sin juicio, recuperar recursos y encontrar formas más conscientes de estar en el mundo.

Trauma, apego y vínculos

En los últimos años he ido profundizando especialmente en el trabajo con trauma, apego y vínculos. Muchas veces, lo que aparece en el presente como ansiedad, bloqueo, miedo, tristeza, melancolía, dificultad para confiar, necesidad de control o problemas en las relaciones tiene raíces en experiencias anteriores que no siempre han podido ser elaboradas. El trabajo terapéutico permite acercarse a esas experiencias con cuidado, sin forzar, respetando el ritmo de cada persona y creando condiciones para que pueda aparecer una mayor comprensión, regulación y reparación.

Experiencia en terapia, infancia, familia y formación

A lo largo de mi trayectoria he acompañado procesos individuales, parejas, familias, niños, niñas, adolescentes y profesionales. También he desarrollado charlas, talleres y espacios formativos en contextos psicológicos, socioeducativos, sanitarios y comunitarios. Esta combinación entre terapia y formación forma parte esencial de mi trabajo: acompañar procesos personales, pero también facilitar espacios de aprendizaje, reflexión y crecimiento compartido.

Despertar como camino terapéutico

Para mí, despertar no significa cambiarlo todo de golpe. Significa empezar a escuchar, comprender y mirar de otra forma aquello que antes parecía confuso, bloqueado o doloroso.

En terapia no buscamos borrar la historia, sino integrarla. Como en el Kintsugi, las grietas también pueden formar parte de una nueva manera de reconocernos.